Ricardo Gareca: 5 años desde el debut del hombre que nos devolvió la fe
- Once

- 31 mar 2020
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Penumbras, tristeza e ira. Los peruanos que amábamos el fútbol nos habíamos dejado embargar por una mezcla de amor y odio que nos podía condenar a sufrir cuatro años más. En la espera de que llegue el día de nuestra suerte, ese en el que nos uniríamos a un solo sentimiento, esa fecha que parecía imposible que llegara, apareció un hombre que le daría fuerza a nuestro sueño: Ver a la Bicolor en el mundial.

Ricardo Gareca firmó contrato con la Selección Peruana el 7 de agosto de 2014.
Por: Daniel Rojas
La selección peruana había decepcionado nuevamente tras quedar antepenúltima en las clasificatorias a Brasil 2014, solo superando a Bolivia y Paraguay con 3 puntos de diferencia a cada uno. La Bicolor pasaría de estar en Manos de Sergio Markarián a estar en las de Pablo Bengoechea. Sin embargo, todo cambio tras la destitución de Manuel Burga y la llegada de Edwin Oviedo a la presidencia de la Federación Peruana de Fútbol. Se acabó la era de los uruguayos; un argentino estaba en camino.
Se apodaba “El Tigre” y era conocido en el país tras un aceptable paso por Universitario durante el año 2007 y 2008. Luego pasaría a representar al equipo donde fue jugador: Vélez Sarsfield, donde destacaría dándole al Fortín el campeonato nacional de la temporada 2012/2013 y una memorable actuación en la Copa Libertadores 2011 tras llegar a semifinales.
Antes de llegar a la Blanquirroja, pasó por Palmeiras, donde fue bien recibido pero los resultados no le acompañaron y en septiembre del 2014 fue desvinculado del cuadro "paulista".

Perú cerraría su participación en las clasificatoria rumbo a Brasil 2014 con un empate a uno ante Bolivia en el Estadio Nacional.
Un tigre salvador
No faltaron las críticas por su inexperiencia en selecciones. Y fue aún más duro cuando cayó en su debut durante un partido amistoso ante Venezuela por 1-0. “No teníamos con qué decían”, y a simple vista parecía ser cierto. Pero eso era, nuestros ojos no pasaban de la simpleza. Mientras un estratega tenía una vista proyectada a puro trabajo, solo faltaba respetar el proceso. Proceso que como peruanos no estamos acostumbrados a tolerar pues, ante nuestra impaciencia y frustración, buscábamos resultados inmediatos. Digamos que eso milagros que si les pedías a los santos iban a terminar por volverte ateo.

Equipo que mandó Ricardo Gareca el 31 de marzo del 2015, día de su debut como entrenador de la Selección Peruana.
La primera prueba sería la Copa América Chile 2015, donde tuvimos una actuación aceptable tras ocupar el tercer lugar, siendo derrotados por Chile y venciendo a Paraguay para hacernos de la medalla de Bronce. Pero la esperanza de todo peruano era clasificar a la más importante cita mundialista del fútbol y ese camino empezaríamos a recórrelo enfrentando a Colombia en Barranquilla.
Derrota tras derrota. Sufrimiento y cólera. ¿Regresábamos a lo mismo? En resultados sí, pero el juego había cambiado. Había otra apuesta. Era cosa de esperar, pero ¿quién espera durante un contexto de impotencia? Nos desquitamos con Gareca por las 8 ediciones pasadas que no pudimos clasificar al mundial. Pero la novena es la vencida.
Un fallo del TAS por el caso Nelson Cabrera a favor de la Bicolor le daría el impulsó para hacer posible lo que en ese entonces, hace 35 años, parecía imposible.
Una humillación a los guaraníes en Asunción. El “pare” perfecto a Messi y todos sus secuaces en La Bombonera. Tocamos las puertas del cielo en Quito y nos quedamos en la puerta tras empatar ante Colombia. Faltaba entrar. Faltaba acabar con Nueva Zelanda. Un equipo ubicado, en ese entonces, por debajo del puesto 100 del ranking Fifa.
Con la mano del Tigre sacamos del camino a los Kiwis y llegamos a Rusia. Sufrimos más de lo que celebramos, pero es parte de crecer. Y los peruanos nos fuimos, pero sin antes revivir unas letras de Cerati: Me verás volver.
Llegamos a la Copa América 2019 con un equipo que transmitía más dudas que seguridad, por sus derrotas ante Costa Rica, El Salvador y Ecuador en partidos amistosos. Y esa incertidumbre creció aún más cuando no pudimos superar a Venezuela y fuimos humillados por 5-0 ante Brasil en la fase de grupo de la copa.
La fuerza mental de Gareca fue transmitida a los muchachos, quienes le arrebataron la ilusión a los Charrúas y Mapuches. Finalmente, con todo en contra, el equipo del Flaco jugó en igualdad de condiciones ante Brasil, quien esta vez sufrió para vencer el orgullo peruano.

Festejo de la Bicolor al golear 3-0 a Chile y clasificar a la final de la Copa América 2019.
Ricardo Alberto Gareca, el hombre que le devolvió la fe a los peruanos, ha acumulado 28 victorias, 16 empates y 23 derrotas. Pero sobretodo, acumuló gran proporción de peruanos dispuestos a cantar y alentar cada vez que saltan a la cancha sus dirigidos. De alguna forma debemos mostrar nuestro patriotismo, ¿verdad?
¡Gracias, Tigre!




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